domingo, 4 de enero de 2015

"USTED ESTARIA ALLI" (14)

3- EL SEMINARIO (4)

Tendríamos que citar también la carta enviada a un profesor alemán del Ducado de Bade: "Nos complacerá tener entre nosotros a algunos jóvenes alemanes, pero quisiéramos...que antes de venir tuviesen ideas claras acerca de la vida y de los sacrificios del misionero. Es la forma de evitar muchos equívocos y un desaliento siempre desagradable." (*1)
Pues "La misión es dura de vivir, consiste en el renunciameiento completo." "Esnecesario para formar parte de nuestra Sociedad, poseer una vocación misionera pura, un total espíritu de entrega a la causa de Dios y seguir al pié de la letra las palabras del Salvador: tomar su cruz y caminar con El." (2)
A la hostilidad del clima al que los europeos se adaptan mal, se unirán a menudo la lentitud desalentadora del trabajo apostólico, la soledad y también los problemas materiales. 
"No les presento un cuadro billante, reconocerá el Padre Planque, hay que estar listo para todo hasta el martirio, pero la gracia tiene sus misterios para suavizar los rigores que podrían espantar." (*3)
Todo está dicho claramente, sin miramientos ni adornos. Como consecuencia habrá algunos que se echarán atrás, ciertamente, ante tantas austeridades y dificultades...porque sus fuerzas no estaban a la altura de sus deseos...no porque hubiesen sido engañados...

En el seminario se busca avanzar enla formación de los futuros sacerdotes y en ese punto, como en algunos otros, Brésillac expresó claramente su voluntad de superar lo que había vivido en las Misiones Extranjeras. En esta casa que está en el centro, mejor dicho en el corazón mismo de su acción misionera, desea que nazca, es decir entre los que ya tienen en común un mismo ideal de la evangelización, ese vínculo fortísimo que define sencillamente en dos palabras: "el espíritu de nuestra Sociedad". 

También en éste aspecto, el Padre Planque coincidió con sus proyectos. y la forma de espiritualidad que ofrece a los aspirantes quisiera llevarlos atrabajar todos juntos en su porvenir.
Juntos, ya que la Sociedad es una familia. Al servicio de Cristo sólo se trbaja bien en grupo fraterno, aceptando cada uno adaptarse al carácter de los otros, suavizar los ángulos que lastiman, practicando la caridad que es paciencia y delicadeza. Aprender a hacerse concesiones mutuas es tanto más necesarias cuanto que todos están llamados a vivir en comunidades internacionales y "que pronto deberán luchar contra todas las mezquindades de los nacionalismos exclusivos." (*4)
"Si queremos hacer una obra única y duradera, es necesario que el espíritu nacional deje lugar al espíritu católico (universal)". "No tenemos que ocuparnos de cuestiones de nacionalidades sino del interés de la Sociedad", escribirá el Padre mucho más tardíamente, resumiendo en pocas palabras uno de los combates de toda su vida. 
Nuestro Fundador deseó que se recibiese a las personas de todas las naciones que quisieran abrazar nuestras reglas de vida.
"Constituimos una sola familia y en ella debemos considerar a todos los miembros de un mismo modo. No les oculto que me apena ver que ustedes muestran a veces, un espíritu que divide en categorías de nacionalidades a la familia de las Misiones Africanas. Seamos uno y haremos la obra de Dios." (*5)


*1- Carta de Planque al Señor Bolia, profesor en Ettlingen, gran Ducado de Bade, 08/02/1863.

*2- Carta de Plaque al Padre O´Haire, 25/09/1876.

*3- Carta de Planque a los padres Carré y Trugge, 28/12/1862.

*4- Carta de Planquie al señor Papetard, 14/12/1861.

*5- Carta de Planque a L´Antohën, 25/07/1896. 

sábado, 3 de enero de 2015

"USTED ESTARIA ALLI" (13)

3- EL SEMINARIO (3)

Pero precisamente no faltarán las críticas a ese punto preciso de la formación. Se le reprochará a Planque el número insuficiente de profesores aún si, a medida que aumentaban los efectivos, se ingeniaba para encontrar hombres competentes para asegurar los cursos. Tarea difícil y no siempre coronada por el éxito. Conocemos, entre otras diligencias, la que hizo ante el Superior general de San Sulpicio, pidiéndole que libere a uno de sus sacerdotes, conocido por todos como un amigo de las misiones. Trámite inútil...aún cuando éste estaba entonces en el seminario mayor de Angers hubiese llegado fácilmente a ser un dierector experimentado par la casa de Lyon.
Es cierto que Planque se quejaba ya, en tiempos de Brésillac, del nivel demasiado flojo de los estudios, no siempre conducidos con bastante seriedad, y de la insuficiencia de los resultados.
Habrá descontentos que deploran el carácter a veces incompleto, también demasiado apresurado, de la preparación al sacerdocio de algunos seminaristas y ciertas ordenaciones realizadas prematuramente en detrimento de los conocimientos teológicos. El Padre Planque, sin embargo, se opone a cualquier forma de mediocridad o de descuido y se afanó sin medida para encontrar un remedio a esas debilidades. (*1). Pero necesidades urgentes pudieron exigir, es verdad, partidas apresuradas hacia Africa... Las críticas más encendidas, entre ellas las partiuclarmente duras de Monseñor Lavigerie y del señor Courdioux, olvidaron quizas que una formación de principiante puede completarse en el mismo terreno en contacto con las realidades cotidianas y con la experiencia pastoral de los más antiguos.

Quienes solicitan su ingreso en las Misiones Africanas  no serán recibidos sin un examen serio de su vocación. "Interesa poco, decía Brésillac, que desde el comienzo seamos numerosos, con tal que nuestros jóvenes tengan un buen ánimo y una perfecta devoción por la obra." (*2)

Las respuestas que da Agustín Planque a los pedidos de admisión y las informaciones que toma sobre cada candidato parecen absurdas en el mismo sentido. No se lo puede sospechar de haber querido atraer a jóvenes sin discernimiento, o alimentado falsas esperanzas o mantenido ilusiones o sueños." (*3)
"No, escribe a quienes lo interrogan, no hay nada seductor desde el punto de vista humano en el compromiso con la Misión."
Si se ha abandonado una buena situación o un apostolado fácil, que no se espere encontrar en Africa las mismas perspectivas de porvenir, pues se va allí para trabajar por el Reino llevando la Buena Noticia de Cristo a quienes todavía no la han escuchado. "Nadie debería unirse a nosotros si está animado por un espíritu diferente al del puro amor por Dios y el deseo de hacerlo conocer a los que todavía ignoran su Palabra, sin preocuparse por los consuelos y recompensas terrestres, teniendo en cuenta solamente la recompensa que espera al servidor fiel." (*4)


*1- Carta de Planque al Superior Generald e San Sulpicio, 29/01/1880 y al obispo de Cambrai, 02/08/1870.

*2- Carta de Brésillac a Planque, 30/12/1856.

*3- En "Mission to west Africa", la Hna. Buenaventura cuenta las quejas de jóvenes en el lecho de muerte, diciendo que no se les había dado una idea de lo que les esperaba. "No esra fácil, agrega el P. gantly, prever como reaccionaría cada uno ante las duras realidades de la misión." (pag. 74)

*4- Carta de Planquie al padre O´Haire, 25/09/1876.

"USTED ESTARIA ALLI" (12)

3- EL SEMINARIO (2)

Con regularidad, por otra parte, aumenta el numero de los que ingresan a la Sociedad.
En la última carta dirigida a Planque, Brésillac expresaba sus temores de que las muertes de Free-Town tuviesen la "funesta consecuencia de apagar el ardor de los Aspirantes y suspender las vocaciones."
Algunos años más tarde, el Superior atribuye todavía al mismo motivo una cierta lentitud en el desarrollo de la Sociedaed en sus comienzos. Temor mal funddo sin embargo, y que los hechos desmintieron. En agosto de 1860, son ya catorce aspirantes, de los cuales dos son sacerdotes, y ocho pedidos de admisión parecen ofrecer serias garantías. pero el problema de las vocaciones quedará planteado aún por años, pues la enfermedad y la muerte continuarán llevándose a hombres que constantemente habrá que reemplazar...

Entonces, como lo había hecho Brésillac, pero con la discreción de quien no conoce personalmente la Misión de la que habla, Agustín Planque comienza a visitar las diócesis.
Y se apresura, todas las veces que puede, para hacer regresar a algunos sacerdotes de Africa que informarán, mejor que él.

De ese modo el Superior ha retomado en sus manos la casa. "La marcha del establecimiento debe ser en todo la de un seminario", había escrito el obispo al presentar su obra a la Propaganda Fide.
"Vivimos en comunidad, los ejercicios están ordenados así como las horas de estudio, tanto para los jóvenes clrérigos como para los sacerdotes." (*1) El Padre Planque sigue la misma línea. En ese dominio al menos, gracias a los conocimientos adquiridos en Cambrai y en Arras, no lo tomarán desprevenido.
Para secundarlo en la organización de los cursos, tiene la suerte de tener consigo a lagunos hombres de experiencia y de corazón que se convertirán en sus primeros consejeros y en sus mejores amigos. Entre ellos, Etienne Arnal, llegado de Carcasona, y que por bastante tiempo fue profesor en el seminario menor donde contó, entre sus alumnos, al adolescente Brésillac.
Liberado de su puesto, Arnal respondió al ofrecimiento de Agustín Planque. Toma a su cargo el curdo de filosofía y prestará múltiples e importantes servicios a la Sociedad hasta su muerte. (2)
Por su parte, el arzobispo de Lyon provee un profesor que dicta teología y sebemos también que uno u otro de los aspirantes, una vez terminado su trayecto, se convierte ocasionalmente en profesor de sus ex compañeros de estudio.



*1- Carta de Brésillac a Barnabo, 13/12/1856. DMF, pag. 182.

*2- Etienne Arnal llegó el 20/01/1863 y tomó la dirección de los estudios. El Padre Planque lo quería y admiraba mucho. A su muerte el 11/06/1873, entre otras confidencias, escribirá al Padre Lacuwe, 14/08/1873, "Me sorprendo a menudo dirigiéndome a su cuarto, tanto estaba habituado a compartir con él elmínimo detalle de mi tarea de dirección."