viernes, 24 de abril de 2015

CAPITULO 7º: HACIA "OTRA ÁFRICA" (3)

1- EN ARGELIA (2)


- MONSEÑOR LAVIGERIE
Parece que en julio de 1871, se encontrarán por primera vez en Lyon (*1), a pedido del arzobispo de Argelia éstos dos "grandes" de la historia de las Misiones del siglo XIX, cuyos nombres fueron frecuentemente unidos asociándolos al del Padre Libermann, fundador de los Espiritanos, por la similitud de sus obras.

Desde ya hace cuatro años, Charles Lavigerie, el futuro cardenal y arzobispo de Cartago (*2)está al frente del obispado de Argel. En 1868, abrió en esa ciudad un noviciado de Misioneros que se convertirán en los Padres Blancos. Es un personaje cuya biografía y obra son demasiado conocidas, así que, aquí, no es necesario extenderse sobre su persona. El puesto que ocupaba ya en ese momento, tanto en la historia religiosa de Francia como en los acontecimientos políticos de esa época agitada, había ciertamente agudizado en él la conciencia de sus responsabilidades, pero también de su autoridad. Hombre de proyectos amplios y ambiciosos capaz de mover cielo y tierra para realizarlos, Lavigerie si embargo soportaba muy mal a quien quisiese oponérsele.
Frente a él, quizás también autoritario, con  una misma conciencia de sus derechos y responsabilidades, pero sin otra ambición, tenaz, sin duda, que la de llevar a buen término la obra de Brésillac, Agustín Planque se presentaba como el interlocutor más disímil que el obispo de Argel podía encontrar, al menos flexible también, de quien no podía esperar si complacencia, ni compromiso.

En ese mes de julio, monseñor Lavigerie, llegaba con una intención firme: poner en pié "un proyecto de una importancia considerable para las misiones de África". "Cuento detenerme en Lyon el sábado por la noche escribía a Planque, y pasar la jornada del domingo expresamente para verlo y conversar de mi proyecto." (*3)

En ese momento no le faltaban dificultades: su Sociedad, que había tenido un comienzo bastante lento, no alcanzaba lograr la amplitud necesaria por falta de personas para responder a las necesidades de la Delegación apostólica para el Sahara y el Sudán, las que había solicitado tener a su cargo. Según su biógrafo más reciente, el Superior de los Padres Blancos habría llegado "a considerar la supresión de la Sociedad naciente" y hubiera deseado "llamar a otra congregación...no pudiendo ser otra en este caso que las Misiones Africanas de Lyon." (*4)

Monseñor Lavigerie sabe, sin duda por el Padre Payan d´Augery, un sacerdote de Marsella y su gran amigo (*5), que el Padre Planque tiene igualmente problemas. Es verdad que doce años después de su fundación, la Sociedad de Lyon, carece todavía de bases sólidas: pocos recursos asegurados, sin obispo al frente, lo que a los ojos del prelado de Argel constituye una desventaja importante. Pero a pesar de varias muertes sucesivas, no le faltan hombres al Padre Planque. Pues comienza a ser conocido en varios seminarios donde le tienen confianza (*6) y donde autorizan a los jóvenes que lo piden, a incorporarse a su obra. Precisamente en los años 1870, lo hemos visto antes, el personal es casi demasiado numeroso en Lyon nada más que para Dahomey.

Lavigerie está informado de todo eso, como también sabe que el Padre Planque piensa en África del norte. Entonces, se puede comprender que el proyecto que concibió "de una importancia considerable" no apunta solamente a establecer una colaboración entre las dos Sociedades sino en hacerlas fusionar bajo una única responsabilidad, la suya. Solamente que conoce mal al Padre Planque y su fidelidad sin falla a la "herencia" recibida de Brésillac.

Parece que el Superior de las Misiones Africanas, no ha interpretado nada de las intenciones de Lavigerie y se declara satisfecho de la entrevista de Lyon donde pudo expresarse, "con una plena confianza" (*7) sin ocultar nada de las debilidades de su obra. Poco después escribirá a Lavigerie:"No tenemos el prestigio que atrae a las vocaciones y a los recursos. Si Dios quiere hacer algo por nosotros es necesario que se haga cargo de todo pues no tenemos ninguno de los elementos del éxito"...(*8) Entonces recibe con satisfacción y sin inquietud, proposiciones que llegan en buen momento, y las hace conocer al cardenal Barnabo que a decir verdad (*9) da su aprobación sin gran entusiasmo.

Solamente seis meses más tarde, el padre Planque se enterará cuáles eran los proyectos del arzobispo y que sentencia, sin piedad, tenía ya de la Sociedad, perjudicada "por tener a su cabeza un incapaz que no merecía ningún crédito." (*10)
Cuán lamentable es que, en ese momento, Monseñor Lavigerie no haya comunicado francamente a su interlocutor sus verdaderas intenciones y hasta las críticas que creía tener que dirigirle. Una apertura leal en tal caso hubiese detenido desde el comienzo, un trabajo en conjunto que, de punta a cabo, fue un asunto triste, tanto por los sufrimientos que iba a ocasionar como por la tenaz rivalidad y agresividad que producirían en los años siguientes. 


*1- La entrevista fue en cla calle Joinville, el seminario estaba todavía ocupado.

*2- Monseñor Lavigerie será nombrado arzobispo de Cartago el 28/6/1881 y consagrado cardenal el 12/3/1882.

*3- Carta de Lavigerie a Planque, 15/7/1871. Cf Planque a Barnabo 6/9/1871 y legajo del 29/3/1872, la entrevista tuvo lugar a pedido de Monseñor Lavigerie. Cf. también la carta de Payan d´Augery, vicario general de Argel:"Monseñor el arzobispo, teniendo un gran deseo de entrevistarse sobre el asunto del cual habló al Padre Mauger, ha decidido que el domingo próximo, 30 de julio de detendrá algunos instantes en Lyon. (Planque informó eso a la Propagación de la Fe en su carta del 29/1). El padre Mauger es un sacerdote afiliado a las Misiones Africanas de quien hablaremos más adelante.

*4- Sobre las relaciones entre Planque y Lavigerie, ver también "Le Cardinal Lavigerie, 1825-92,
L´eglise, l´Afrique e la France", de François Renault, Fayard, 1992, pág. 230-232; 317,338,345.

*5- Monseñor Lavigerie hizo de Payan d´Augery su Vicario General.

*6- Algunos directores lo apoyarán en especial durante el viaje de Charmetant.

*7- En esos términos informará el acontecimiento en el relato que hizo al Cardenal Barnabo a pedido de éste último.  

*8- Carta de Planque a Lavigerie, 18/8/1871-franqueza y sencillez no le servirán ante su interlocutor...

*9- Carta de Planque a Barnabo 6/9/1871:"He aceptado comenzar la evangelización de los kabyles y de los tuaregs." El Cardenal se contenta con enterarse, 25/9/1871.

*10- Cf. informe del 29/1/1872.




miércoles, 22 de abril de 2015

CAPITULO 7º: HACIA "OTRA AFRICA" (2)

1- EN ARGELIA (1)

Dos proyectos parecen asegurados, la Costa de Oro y el Cabo, pero se enfrenta todavía con demasiadas cuestiones de jurisdicción y de administración para poder realizarlos en lo inmediato. No es sorprendente que, en ese momento, el Padre Superior haya pensado en Argelia (*1), un país nuevo todavía, con regiones muy extendidas, una población a menudo dispersa, en donde los colonos de origen cristiano se mezclan con los árabes musulmanes, bereberes y kabiles. Estos últimos, aún permaneciendo ligados a sus tradiciones ancestrales, son más abiertos, acogedores...
En los años 1865-1868, después del cierre de la casa de Puerto Reale, Argelia había sido tierra de acogida para los jóvenes africanos del Dahomey. Ella parece pues responder a las expectativas del Padre Planque.

¿Puede África del norte ser un país de misión como la costa occidental de Guinea? ¿estará la Sociedad allí en su verdadero lugar? Verdaderas preguntas que se hacen los Padres, que manifiestan sus reticencias. El Superior ve más preciso y más lejos: "¿Por qué pensar que los árabes no están entre los pueblos más abandonados de África? Miren más afondo y verán lo contrario. La Sociedad fue creada para todas las regiones de África y la Propagación de la Fe aprueba su acción en Argelia." "Me parece que, en general, todos ustedes adoptan respecto a nuestro fin ideas demasiado limitadas...Nuestro Fundador nos destinó a toda África sin excepción". Además, "es el propio bien de la Sociedad lo que está en juego, pues todos no podrán soportar por mucho tiempo ciertos climas como el de nuestra misión actual...Esa implantación proveerá el medio de trabajar más tiempo con los africanos." (*2) Ante un Hermano insiste aún: "La cuestión de esos puestos fue discutida en varias oportunidades. Yo creo que bien concebidos, serían útiles a la obra...ya que aquellos que no puedan soportar más las Misiones lejanas estarán contentos de encontrar una ocupación que constituya todavía una misión en África. Por otra parte, los Padres fueron consultados y todos estuvieron de acuerdo."(*3)

Entonces, ¿por qué vacilar? Todo deberá ser intentado para establecerse en Argelia. Lo que será tanto más fácil ya que en ese momento una vía parece abrirse: Alguien desea vivamente la presencia de la Sociedad en África del norte. 


*1- Cf. Carta de Planque a Monseñor Lavigérie, 18/8/1871: "Mons. Callot, incluso antes de ir a Orán por primera vez, me rogó hacer algo en su diócesis." Pero ésta gestión no estaba madura. 

*2- Carta de Planque al Padre Guillet, 8/14/1871 y al Padre Devermoille, 21/1/1874.

*3- Carta de Planque al Padre Courdioux, 29/12/1873 y al Padre Louapre, 1/1/1873.



miércoles, 15 de abril de 2015

CAPITULO 7º: HACIA "OTRA AFRICA" (1)

De ese largo año de motines y de incertidumbres que resulta de  la guerra de 1870, Francia sale disminuida en su territorio, alterada en su prestigio. Los acontecimientos que le dieron la figura de país vencido repercutirán hasta en el continente africano. Y una confusión inevitable se produce en el espíritu de los jefes nativos, entre los agentes del gobierno francés  que ha perdido, al menos momentáneamente, el poder de imponerse o de cerrar alianzas ventajosas en África y los misioneros, Blancos también, pero cuya presencia y objetivo de evangelización no tienen nada que ver con el Imperio y no son de ningún modo reconocidos como motivo de su ruina.

Como causa de ese estado de ánimo surgido por el impacto de la derrota, los obstáculos ya existentes en Dahomey, parecen multiplicarse: hostilidad mayor de parte de los fetichistas, trabas a los rescates de esclavos, desplazamientos menos fáciles, catecúmenos sospechados...Un clima de desconfianza y de pequeños disgustos está alterando las relaciones, y la imposibilidad de abrir nuevos lugares de misión hacer correr el riesgo que Padres y Hermanas permanezcan encerrados en los tres puestos existentes en ese momento: Widah, Lagos y Porto Novo.

Ciertamente, no e trata de abandonar el Dahomey "que será siempre la más importante de nuestras Misiones"(*1) y ni se le ocurre al Padre Planque. Pero quiere, sin demora, llevar a sus Padres más lejos. y esta vez el problema no es solamente encontrar un buen clima "lejos de las lagunas" para recuperar la salud. Necesita a cualquier costa evitar un retraso de la acción, el sentimiento de una inutilidad que debilitaría fuertemente el ánimo y eso sería más grave aún...