viernes, 14 de agosto de 2015

Capítulo 9º: LAS HERMANAS DE COUZON (3)

Una segunda partida tiene lugar en 1872 por un grupo de cuatro Hermanas “llenas de fuerza y de salud”[1] y esas cuatro estaban destinadas a hacer en África un largo y bello trabajo: Hna Claire, Hna Véronique, Hna Saint Joseph y, muy particularmente, Hna. Colette cuyo recuerdo no podemos olvidar. Había nacido en Thurins, en los Montes del Oeste lyonés y pasó más de cuarenta años en el Dahomey. “Allá, escribe Georges Goyau, conoció tres generaciones, ocupándose de los niños, socorriendo a enfermos y a pobres, al punto de que todos, sobre el fin de su vida, la llamaban “Maman Colette”. Cuando murió en 1916, a los 70 años, un africano, el Sr. Achille Béraud, recordó con mucha emoción el afecto maternal que la Hna Colette había dado especialmente a todas las jóvenes a quienes había consagrado su vida”. “Encarna verdaderamente, dice también el mismo autor, la acción misionera femenina en el Dahomey de los siglos XIX y XX”[2].
Algunos meses después de su llegada, el segundo grupo se va a Lagos a abrir una segunda misión. El P. Planque no disimula su satisfacción ni sus esperanzas ante el trabajo  que comienza: “Las Hermanas tienen más alumnas de lo que su casa puede aguantar”. No podríamos hacernos una idea del respeto del cual están rodeadas por parte de los jefes y de toda la población. Cuidan a las mujeres enfermas que vienen a buscarlas y van a visitarlas a domicilio...”[3].
Otra vez hubo una tercera y una cuarta partida en abril y en diciembre de 1874. Pero las Hermanas como los Padres pagarán también su tributo a la fiebre y a las epidemias. Y en el verano de 1874, se recibe casi uno tras otro, en Couzon, el anuncio de las primeras muertes: Hna Marie du Sacré-Coeur y Hna Marie des Cinq Plaies. Al año siguiente, se conoce también el deceso de la Hna Marie Françoise llegada al África algunos meses antes.





[1] Partieron hacia el 11 de octubre. Cf. Les nations en héritage, p.76. La Hna. Joseph, también originaria de Thurins, como la Hna. Colette, hizo varias estadías en el Dahomey antes de regresar al Moulin-à-Vent. La encontramos en la cabecera del P. Planque con la Hna. Cyr, en el momento de su muerte. Dejó un excelente cuaderno de recuerdos.
como la Hna. Colette, hizo varias estadías en el Dahomey antes de regresar al Moulin-à-Vent. La encontramos en la cabecera del P. Planque con la Hna. Cyr, en el momento de su muerte. Dejó un excelente cuaderno de recuerdos.
[2] En Les Soeurs de Notre Dame des Apôtres, Georges Goyau, p.27 (Archivos NDA)
[3] L. Pl. al Consejo central de la Propagación de la Fe, 25.3.1869.

jueves, 13 de agosto de 2015

Capítulo 9º: CON LAS HERMANAS DE COUZON (2)

A “estas mujeres determinadas, firmes y de buen espíritu”[1] el P. Planque visita en febrero de 1867, enviado por el Vicario general de Lyon, el Sr. Pagnon, y acompañado del P. Brun, custodio del convento de los Brotteaux, así como del Sr. Neyret sacerdote de Couzon. Con alegría acogen a este visitante que viene a abrirles “las puertas soleadas del mundo: el África... las misiones” hacia las cuales sueñan frecuentemente partir...[2], también porque él les inspira confianza: “Era, escribe una hermana contemporánea y muy allegada, una figura ciertamente conocida en Lyon la de este sacerdote venerable, sólidamente constituido, de talla menor a la media, cabeza grande con espesos cabellos grises, gran barba, ojos profundos y vivaces... Daba una impresión de fortaleza, de voluntad silenciosa difícil de resistir”[3].
Por su lado, el P. Planque experimentó  una muy buena impresión. Está de nuevo lleno de esperanza y los proyectos marchan bien: “Después de algún tiempo no parece que fueran las mismas. Se han “despabilado” por completo con mis observaciones y se instruyen seriamente. Tienen once novicias de las cuales ¡algunas de una capacidad poco común!”[4] - “Ayer, el P. Cloud asistió a una toma de hábitos en Couzon. Seis postulantes revistieron las libreas de San Francisco y su entusiasmo no era escaso. Se está preparando el futuro para las mujeres de nuestra misión”[5].
Desde el mes de marzo, tres de ellas van al Seminario para ocuparse de la ropa y de la cocina... con la perspectiva, que les encanta, de una próxima partida para Dahomey. Y eso no tarda: el 28 de enero de 1868, en el velero Stella Maria, se embarcarán las primeras religiosas tan largamente esperadas en la costa africana. Son cuatro: Hna. Bonaventure, que será la superiora, Hnas. Angèle, Marie du Sacré-Coeur y Saint Bruno y el viaje largo y difícil las conducirá a Porto-Novo donde llegarán el 6 de abril. Inmediatamente, empezarán la obra, es decir las visitas a las chozas, el rescate de los pequeños esclavos, la organización de la escuela. “Darán una vida importante a la misión, escribe el P. Planque, revalorizando a la mujer y permitiéndole fundar la verdadera familia cristiana por casamientos entre fieles”[6].



[1] Estas palabras expresan ciertamente su estima por las Hermanas que el P. Planque anuncia al P. Courdioux la llegada de las cuatro primeras a Porto–Novo en 1868.
[2] Según el libro sobre las Hermanas Franciscanas de la Propagación de la Fe, Je te donnerai les nations en héritage, 1953, p.55
[3] Op. cit., pp.55 y 56
[4] Carta de Planque al P. Courdioux, 17.11.1867.
[5] Carta de Planque al mismo, 15.12.1867.
[6] Carta de Planque al Consejo Central de la Propagación de la fe, 11.4.1868 - cf. otras cartas en 1868 y 1869.

sábado, 18 de julio de 2015

Capítulo 9º: CON LAS HERMANAS DE COUZON (1)

Más prolongada y ciertamente efectiva, será la colaboración de las Hermanas Franciscanas de la Propagación de la Fe con los Misioneros de Lyon, más decisiva par el porvenir de la misión en África y será más fecunda, como la semilla que echa sus raíces...

El Padre Planque había comprendido que la fusión con Montauban dependía de la utopía. Aún antes de que las Hermanas del Ángel Guardián hubiesen abandonado el seminario de Lyon, "se ocupa de suplir las tareas que ellas desempeñaban allí" (*1)
Y el 20 de febrero de ese mismo año de 1867, está en condición de escribir a un Hermano en Dahomey: "He encontrado definitivamente, religiosas que han aceptado ir a nuestra misión." (*2)


1- ...las "Fundadoras"

El Padre Courdioux, Superior de Porto Novo en ese momento, ¿había hecho por su lado una propuesta concerniendo a otro Instituto? Es probable si se lo juzga por la respuesta del Padre Planque: "Lamento no haber sabido más sobre las personas que se encargarían de prepararnos religiosas. Con informaciones más precisas, podríamos haber arreglado algo." (*3) Sin embargo no abandona su idea, y en la correspondencia siguiente agrega: "Espero que las Hermanas de Couzon puedan trabajar. Es difícil obtener que una orden más importante se encargue de nuestra Misión. Además, las vocaciones concurren a esa congregación y después de una primera partida, llegarán aún más. En poco tiempo, las personas serán numerosas... y se podrá elegir" (*4)
Esto sería suficiente para demostrar que el Padre Planque, ciertamente, esperaba obtener para la Misión, algunas de las jóvenes que entraban a Couzon -¡y seguramente las mejores!- pero su intención no era precisamente anexarse la congregación completa...

Si nos remitimos al testimonio de Madre Bonaventure, en 1866 comenzaron las primeras comunicaciones de las Hermana Franciscanas con el Padre Planque. "Nosotras debíamos, escribe, proporcionarle personas para las Misiones y para su seminario. "(*5)

¿Quiénes eran esas religiosas destinadas a convertirse en la primer simiente de las "Hermanas para las Misiones Africanas"?
Provenían de Couzon, una pequeña aldea en los Montes de Oro, a la salida de Lyon, donde se habían reunido en los años 1836-1837, por invitación del cuara de la parroquia, el abate Jean_François Moyne.

Hacía apenas una quincena de años que Pauline-Marie Jaricot acababa de fundar en Lyon, la Propagación de la Fe para las misiones lejanas. En el entusiasmo que provocaba en los cristianos de la región, el abate Moyne había madurado su proyecto: preparar religiosas para enviarlas a "países de infieles". Las jóvenes que habían respondido a su llamado, eran obreras de la seda. Vivían entonces en Lyon en el barrio de la Croix-Rousse y formaban parte de la gran familia de los "Canuts" cuyos telares hicieron célebre toda la colina.

En Couzon, se constituyeron en comunidad y recibieron el hábito de San Francisco, agregaron a los votos de la Profesión Religosa, una completa devoción a la Propagación de la Fe, y se comprometieron a depositar para la Obra, los beneficios de su trabajo.
Activas, dinámicas, habían sabido resistir a la calamidad de 1848 y a las jornadas sangrientas, durante las cuales el taller de hilado fue destruído por los revoltosos que las acusaban de quedarse con el pan de los pobres




*1- Carta de Planque al Padre D`Ormières, 16/3/1867.

*2- Carta de Planque al Padre Verdelet, 20/2/1867.

*3- Carta de Planque al Padre Courdioux, 20/8/1867.

*4- Carta de Planque al Padre Courdioux, 7/10/1867.

*5- Informe de Madre Bonaventure, Superiora General de las Hermanas de la Propagación de la Fe, al Cardenal Caverot, en 1878. En 1866, el padre Planque estaba en buenos términos con la Superiora General de ese momento...