lunes, 19 de diciembre de 2016

CAPÍTULO DÉCIMO: “ME DECIDÍ A FUNDAR” (7)

3- De la Guillotière al Moulin-à-Vent (1)

La Guillotière estaba bien, y el lugar podía convenir cuando eran solamente nueve postulantes... Además, era muy práctico para un Superior como él, dividido entre dos casas y que podía pasar fácilmente de una a otra (1). 
También para las Hermanas la carpa se vuelve demasiado pequeña, es necesario ampliarla, buscar otra morada, pues la Congregación crece rápido. Pronto deberá incluso, obtener un estatuto canónico. 

¡Decididamente, los caminos del Padre Planque no están nunca sin piedras ni rodeos!
En los años 1878-1880, el clima político está lejos de ser favorable a las Congregaciones, y el arzobispo de Lyon, considerando el número de comunidades religiosas establecidas en su diócesis (2), estaría más dispuesto a cerrar algunas que a abrir otras. ¿cómo, en esas condiciones, esperar recibir una aprobación oficial?...
Es un primer obstáculo. De hecho, no es ni el único, ni el principal.

Pues sucede que, casi al mismo tiempo, el Cardenal Caverot, debe proveer a Roma, informes que conciernen al estado de las Misiones Africanas y de su Superior, y más adelante veremos el contenido de ese informe como también, las razones que lo provocaron.
Sobre el testimonio de los dos informantes que él eligió, el Señor Courdioux y Madre Bonaventure, cuya versión de los hechos recientes, vista las circunstancias, podía ser difícilmente objetiva- el cardenal Caverot transmite a Roma un informe donde el padre Planque es más bien maltratado. (3)
Y en la última parte de su exposición- la que interesa a la fundación de las Hermanas- declara que "el padre Planque acaba de hacer tentativas para crear una congregación de religiosas que dependen de él y consagradas a su obra". Pero, agrega, "positivamente se lo he prohibido." Si el Padre Planque ya ha disuelto "esa especie de congregación híbrida que rechazo reconocer, lo ignoro.  Será pues, urgente, que la Propaganda Fide le ordene licenciar a esas Hermanas y sobre todo, ¡hacerlas salir de su seminario..! (4)

La actitud intransigente y sin apelación del Cardenal de Lyon, hacia la iniciativa valerosa del Padre Planque, no encuentra de hecho, ningún eco en Roma, donde desde hace más de dieciocho meses, se conoce ese proyecto de congregación; se congratula e impulsa al Superior a terminar su organización lo antes posible.
Pero Monseñor Caverot parece ignorarlo...ésto se comprende porque el padre Planque, que busca establecer la casa de las Hermanas, eligió deliberadamente pasar - a tres kilómetros de allí- las fronteras de la diócesis de Lyon y asentarse en la de Grenoble (5).
En la desautorización del obispo, hay que encontrar el verdadero motivo de la fundación en Moulin-à-Vent, como también la decisión de no hacer las Profesiones de Votos, mientras estén en la Guillotière, sino esperar para eso a que las Hermanas estén en Africa. Pues el Cardenal nunca habría acordado la aprobación canónica requerida para esas Profesiones.
También, "se ha adoptado provisoriamente, declara el Padre, que las Hermanas hagans sus Votos al llegar a la misión. 
Esta medida se debe todo a que viven en un local que es sólo provisorio y no creo prudente pedir autorización al arzobispo de Lyon, para una comunidad que no permanecerá donde está, y que será llevada a Grenoble, a veinte minutos de aquí. (6)





  1. Las dos casas están muy próximas una de la otra.
  2. Se trata del C. Caverot que sucedió a Monseñor Ginoulhiac en 1876. En esa época, se cuentan más de 350 comunidades religiosas en la diócesis de Lyon.
  3. Cf. En la 4ª parte, capítulo 12, el conjunto de ese informe, las razones que lo provocaron y lo que pensaba el padre Planque del pedido que había hecho el C. Caverot a éstos dos "informantes".
  4. Carta del C. Caverot al C. Simeoni, prefecto de la Propaganda Fide, 28/1/1878. El arzobispo agrega además, en una segunda carta, 10/11/1878, "Que le parece evidente que la creación de un instituto de hombres y de mujeres sometidos al mismo Superior, ofrece inmensos peligros."
  5. Cuando el sector de Vénissieux/ Moulin-à-Vent volverá a la diócesis de Lyon (en 1955), como consecuencia de un reacomodamiento de las diócesis limítrofes, la Casa-madre, será integrada a su diócesis de origen.
  6. Carta de Planque al Padre Louapre, 30/10/1878.

CAPÍTULO DÉCIMO: “ME DECIDÍ A FUNDAR” (6)

2. Humildes principios (2)
Una vez abierta la casa de La Guillotière, el Superior está impaciente por ver llegar a la persona con quien cuenta asegurar la formación. Parece que apeló a una Hermana dominica del Santo Rosario, propuesta por el Padre Codant, él mismo, dominico también. (1)
Como no obtiene respuesta, reitera su pedido: "Esperamos solamente a su hija que será la Madre de nuestras futuras misioneras" y expresa su deseo de ver ésta cuestión resuelta lo antes posible para "instalar la pequeña comunidad antes de viajar a Roma donde lo llaman varios asuntos" y decidir previamente, "de acuerdo con el Padre Codant, las reglas y constituciones adaptadas a su fin."(2)

En octubre, nueva carta, a la Dominica, ésta vez:"Sería el momento para ocuparnos de nuestras futuras Hermanas". "Tengo un grand deseo de verla llegar lo más rápido posible, sus hijas la necestian mucho" (3). Pero la Maestra esperada no está decidida a colaborar...rumores mal intencionados procedentes de Niza le han hecho creer que las Hermanas que se encuentran allí son solamente las sirvientas de los Padres, y se alojan bajo el mismo techo...El Superior trata de tranquilizarla, pero no puede convencerla (4). No vendrá. Y la señorita De Cossigny, una persona relevante, que habla varios idiomas, tampoco se quedará en el noviciado, más allá de algunos meses. "No sólo falló, sino que incluso causó un espantoso embrollo" (5), reconoce el Padre, decepcionado una vez más.

¿Qué le queda por hacer..sino presentarse como voluntario para el puesto vacante y tomar él mismo la dirección del grupo?
Esta clase de situaciones de reemplazo las conoce bien, pero ésta vez, el suplemento de trabajo que le traerá, es considerable, ya que, a las responsabilidades de la formación, se agregarán los problemas materiales y el acrecentamiento inevitable de las colectas y otras gestiones.
El se sincera con algunos de sus próximos:"Mi tiempo está muy cortado por las ocupaciones más variadas." (6) "Es un gran compromiso para mí, ocuparme de la formación de éstas jóvenes..."(7) "Puede pensar que ésta comunidad aumenta mi trabajo que ya era múltiple", pero enseguida agrega: "El bien que debe resultar para las misiones, me fortalece..." (8)

El Padre asumirá esa función largos años hasta que se decida llamar del Africa a una o dos Hermanas para que aporten a un noviciado, ya más numeroso, su experiencia de las misiones. Pero en 1877, la hora no llegó todavía. Se atreve incluso a contar con una tercera persona que conoce bien la vida religiosa y misionera, pues ha prometido su ayuda. Pero nunca llegará . (9)

En el año que sigue a la fundación, sin ninguna pretensión, pero con su experiencia probada de formador, un sentido claro del fin a alcanzar y su hábito de poner a Dios en el centro de la acción apostólica, comienza sus funciones y "hace que tome cuerpo y alma esa pequeña comunidad que avanza lentamente"(10), lo cual no dejará de sorprenderlo, pues dice, "no es poca cosa reformar su carácter..." "Pero encuentro una verdadera buena voluntad, la mayoría son confiadas. Casi todos los días, voy a pasar una o dos horas a su disposición"(11). Horas muy bien empleadas para su formación, si se da fe a la Hermana Joseph que dice: "Cuando le pedíamos un consejo, nos daba seguridad"... "y tenía también un don particular para ayudarnos a que abramos nuestro corazón..." (12)

Él mismo es lo suficiente psicólogo para saber que debe adaptarse: "La dirección de las Hermanas es mucho más complejo de lo que se piensa." (13)
Y continúa compartiendo su experiencia con aquellos que recibirán a las Hermanas en Africa, dirá:" Con las mujeres hay que saber ser muy mesurado porque a menudo son exageradas. Una paciencia perseverante lleva casi siempre las cosas a un buen resultado." (14)

Finalmente "la pequeña comunidad anda bien, progresa mucho, será seria y sólida en poco tiempo."..."Las jóvenes están contentas y se introducen seriamente en la vida religiosa"... "Hacemos las cosas con seriedad y sin ruido, pero Dios bendice nuestros esfuerzos." (15)

Con seriedad y sin ruido, el tono ya está dado...Nunca habrá que perder de vista éstas dos palabras que no se cansa de repetir, que tan esenciales le parecen pare al espíritu que quiere hacer reinar en el noviciado. "Trabajamos para Dios, no para el ruido del mundo." (16). 
"Las Hermanas permanecen en la sombra", leemos en una carta más tardía, no hacen que se hable de ellas sino que cumplen un trabajo serio (17) y eso a pesar de los gritos de los contestatarios y de los envidiosos. Que por cierto los habrá...





  1. Carta de Planque al Padre Codant, Superior de la casa de las Dominicas en Sèvres, 28/12/1875. El Padre Planque agradece por adelantado a ésta Hermana que ha comprendido tan bien las necesidades de los africanos. 
  2. Carta del Padre Planque al Padre Codant, 11/2/1876.
  3. Carta de Planque a la Hermana Dominica, 15/3/1876.
  4. Carta de Planque a la misma Hermana, 27/10/1876. El padre Planque le explica sin convencerla, la condición de vida de las Hermanas en Niza. Cf. Al Abate x, 11/11/1884; "No es serio decir, escribirá, que ellas están empleadas como domésticas, aunque las mismas tengan tareas materiales." Al Padre Poirier, 7/12/1887, recomienda "que las Hermanas no cocinen, pues en Africa es demasiado fatigoso para los blancos."
  5. Carta de Planque al Padre Durieu, 14/11/1887, y a la Hermana Joseph, 28/11/1877.
  6. Carta de Planque a la Hermana Marie-Véronique, 6/2/1878. "La función de maestro de novicias no es lo que me demanda menos tiempo."
  7. Carta de Planque al Padre Durien, citada en nº 5. 
  8. Carta a la Hna. Joseph, 28/11/1877.
  9. Carta de Planque a la Hermana Marie de l´Assomption, 15/8/1877.
  10. Carta de Planque a la Hermana Marie de l´Assomption, 3/11/1877.
  11. Carta de Planque a la Hermana Marie-Raphaël, 27/11/1879; y varias cartas a las Hermanas entre junio y diciembre de 1877.
  12. Cuaderno de la Hermana Joseph.
  13. Carta de Planque al Padre Pourret, 16/6/1880.
  14. Carta de Planque a Padre Ménager, 11/6/1879.
  15. Carta de Planque al Padre Louapre, 24/10/1877.
  16. Carta de Planque a la Hermana Marie-Véronique, 19/6/1878.
  17. Carta de Planque al abate Voisin (Crest, Drôme), 25/10/1898.

CAPÍTULO DÉCIMO: “ME DECIDÍ A FUNDAR” (5)

2. Humildes principios (1)

"La Guillotière, era el período heroico", contaban las que lo habían vivido. "En la casa, aparte de las paredes desnudas de las cuatro piezas vacías donde entramos, se encontraba sobre todo la Señora Pobreza, pero también una alegría muy grande de trabajar por nuestro ideal y una confianza sin límites en Dios y en nuestro Padre Fundador, lo que nos llevaba a aceptar todo con júbilo." (1)
Para "aliviar el peso de la cuestión material", algunas de las jóvenes, siendo lenceras, propusieron trabajar para los grandes comercios de Lyon. Poco a poco la casa se organizó, tuvo un pequeño oratorio y también un verdadero horario de vida religiosa.

Y cosiendo para los otros, las postulantes desearon fabricarse para ellas también...un hábito religioso!
Las pequeñas historias de las hermanas mayores sobre éste tema, no faltan. Todas pintorescas y divertidas: cofias de lencería, cuellos blancos...Un hábito: el Padre Planque acepta finalmente que tengan uno como todas las hermanas de ese tiempo y la primera toma de hábito, fue el 15 de abril de 1877. Pero a sus ojos, es una cuestión secundaria, casi sin importancia, una vestimenta común. Y bastante secamente pedirá a la mamá de una novicia, que se preocupa demasiado, "que no se haga del hábito, lo esencial de la vida religiosa"... y "que por otra parte, en ciertos institutos del siglo pasado, nunca lo llevaron..." (2)
Cuando partan al Moulin-à-Vent "estarán vestidas de civil"...puesto que los tiempos son difíciles y es necesario guardar una cierta reserva sin buscar llamar la atención...
"No deseo dar a las Hermanas un verdadero hábito religioso", le dice a la futura Hermana Théodore, en consideración a los días malos que parecen prepararse para Francia. Un hábito simple, negro, que atraiga poco las miradas, creo que sería lo mejor por el momento." (3)

Sucede lo mismo con el nombre que se recibía antiguamente al tomar el hábito...Para el Superior, es también  una costumbre sin importancia, simplemente la acepta, pero...a su manera! y preparó una buena lista de santos africanos, donde las futuras Hermanas podrán elegirse un Patrón...nombres desconocidos, distintos y hasta raros, no siempre fáciles de llevar!...(4)

Por el contrario, cuando las casas y el personal comenzaron a multiplicarse, se mostró francamente opuesto a que, en la Congregación, las Superioras se conviertan en "Madres". "Son todas Hermanas", decía, "y mi intención es que, donde vayan, conserven ese nombre sin llamarse nunca `Madre´¨. "Que en ninguna parte, la Superiora sea así nombrada y si, en algún lugar, se tomó esa costumbre, que se aproveche entonces del primer cambio para retomar el nombre de `Hermana´. No sé tampoco si más adelante la Superiora de toda la Congregación tendrá ese nombre." (5)
Pero sobre ese punto también debió ceder siguiendo las solicitudes de algunas de sus hijas que regresaban de Africa (6).
Será necesario esperar las actualizaciones del Concilio Vaticano II, para que la Congregación vuelva a los proyectos simples del Fundador. En cuanto a él, en esos primeros años, predica con el ejemplo: "Que se me llame `Señor Superior´, `Señor Planque´, `Padre´, `presbítero´o `reverendo Padre´, no le presto ninguna clase de atención y no le atribuyo ninguna intención." (7) 
Y con respecto a todos esos apelativos muy considerados en su época, el Superior habló con claridad con uno de sus Padres:"Nada somos por el título. Se lo es por el cargo que se ejerce según la obediencia que es del orden de Dios, y por la manera con el cual se lo ejerce." 
Dar importancia en la vida de simplicidad que predica a todos, sería equivocarse de objetivo. Lo que cuenta, "lo que lo hará sólido", es "hacer delante de Dios, para Dios y con su auxilio, todo lo que se debe, para el bien..." (8)

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1. Según el cuaderno de recuerdos de las Hermanas Vianney y J. Joseph.
2. Carta de Planque a un sacerdote. "Por otra parte, dirá aún el Padre, puede suceder que, en otra casa, sea necesario llevar otro hábito." Pedirá también que " los vestidos no sean demasiado largos...y ¡nada de velos hasta el suelo...! (a la Hermana Heliodora, 13/10/1887)
3. Carta de Planque a la Hermana Théodore, carta sin fecha. Archivos nsa.
4. Carta de Planque a la Hermana Raphael, 28/11/1887. Así, encontraremos las Hermanas Nicanor, Nilamon, Castule, Classique, Hermogène...!y la que pidió un nombre africano, se llamará Elesbaan, que fue el nombre de un rey de Abisinia. 
5. Carta de Planque al Padre Moreau, 30/1/1884, y a la Hermana Claire, 2/1/1884 y 17/4/1884.
6. "Hermanas llegadas de Africa", se lee en los cuadernos de recuerdos de las mayores, "habían pedido al Padre Planque, llamar a la Superiora `Madre´, o `Reverenda Madre´, e incluso, `Muy reverenda madre´, tal como se hacía en los otros Institutos. "No juzgo necesario negárselos, visto las costumbres de la época." Pero desde 1967, el nombre de `Madre´ no se usa más en nuestra Congregación. 
7. Carta de Planque al presbítero x...
8. Carta de Planque al Padre Chautard, 15/11/1890.