jueves, 16 de julio de 2015

Capítulo 8º: HACEN FALTA HERMANAS (3)

2- LAS HERMANAS DE MONTAUBAN (2)

A fin de año, son tres las Hermanas que llegan al seminario, trayendo con ellas algunas postulantes mientras que otras tres llegarán a Puerto del Reale para encargarse del orfanato de los niños africanos del cual e Padre Papetart se ocupa desde su fundación. Y pronto de verá abrirse en el mismo lugar un pensionado de señoritas dirigido por las Hermanas. Pero el Padre Planque preferiría ciertamente que las cosas avancen del lado de África...allá donde la necesidad de religiosas se siente más. "Examine todo lo que conviene hacer, escribe al padre Courdioux (*1), para el alojamiento y la seguridad". 
Con respecto al Padre Borghero que sabemos reticente a recibir un refuerzo femenino, "trataremos de llevarlo a que modifique su forma de ver y a superar esa montaña de dificultades que tiene ante sus ojos." (*2) Sin embargo, el mismo Padre Planque no está plenamente seguro, hay demasiada inseguridad: "No puedo actuar con imprudencia", escribe entonces. "Si los ingleses llegasen a algo extremo con el rey de Porto Novo, temería que la posición de las Hermanas se vuelva crítica." (*3)
Pero no llegarán a Porto Novo por desgracia...porque las dificultades con Montauban comenzarán pronto.

De hecho, el obstáculo proviene del padre D´Ormières. Porque decididamente él ve y sueña- pero sus sueño no tiene nada de realista- con reagrupar en una confederación religiosa o mejor, en una sola familia que tenga una cabeza única, a los Padres y Hermanos de las Misiones Africanas, con las Hermanas del Ángel Guardián. El Padre Planque no siente ningún entusiasmo por esa futura asociación, aún si le proponen tomar la dirección, y cuando recibe los primeros estatutos, opone inmediatamente una firme conclusión de no-aceptar- "A ningún precio, puedo aceptar un plan que, por la unión de las Congregaciones, abriría la vía a tantas complicaciones." (*4)
Y ante la insistencia del Superior de Montauban, el Padre Planque se pregunta: "¿Lo haré salir alguna vez de sus ideas de amalgama?" (*5)
Para rechazar ese plan, usa el argumento que debe ser el más decisivo, y pone adelante las propias intenciones del Fundador..."Recibí una obra que no es mía, escribe, y no puedo cambiar las Constituciones." (*6) Pero no encuentra ningún apoyo ante la Superiora General del Ángel Guardián, Hermana Saint Pascal, que declara estar de acuerdo con el Responsable de su Congregación, "persuadida, dice, que Dios habla por su ministerio."

Frente a puntos de vista tan opuestos, todo trabajo en común se hace imposible. El intercambio de cartas en febrero y marzo de 1867 (*7) marca el final de una cuerdo que duró tres años y el Padre Planque no oculta su pena rechazando la responsabilidad del fracaso: "Podremos sufrir mucho tiempo por el alejamiento de sus Hermanas, y la Misión sufrirá también por ese atraso"...pero "no nacieron de mí las dificultades que llevaron a la ruptura." (*8)



*1- Carta de Planque al Padre Courdioux, 21/2/1865.

*2 y *3- Carta de Planque a Verdelet, 19/10/1865.

*4 y *6-  Carta de Planque al padre D`Ormières, 8/4/1866.

*5- Carta de Planque al Padre Papetart, 4/4/1866.

*7- Otras cartas serán intercambiadas con la Superiora General de Montauban, 30/12/1868, y con el Padre D´Ormières, 3/3/1869 y 5/5/1869, en un tono menos amigable, para terminar de arreglar las cuestiones financieras dejadas en suspenso. 

*8- Carta de Planque a la Superiora General de Montauban, 12/3/1867.

Capítulo 8º: HACEN FALTA HERMANAS (2)

2- LAS HERMANAS DE MONTAUBAN (1)

Hubo primero, en el curso de 1863, un acuerdo celebrado con el Padre D´Ormières, un sacerdote de Montauban, originario de Carcasonne, quien había sido el condiscípulo de Monseñor Marion de Brésillac en el seminario menor de esa ciudad. Lo mismo que el obispo, él había tenido por profesor al Padre Arnal que, se sabe, se hizo luego amigo del Padre Planque y su brazo derecho en la dirección de los estudios en las Misiones Africanas. El ex profesor se desempeña naturalmente de intermediario entre Montauban y Lyon.

El Padre D´Ormières (*1), hombre bastante sorprendente y emprendedor, es también imprevisible en sus numerosas iniciativas. Una veintena de años antes, fundó un pequeña congregación, las Hermanas del Ángel Guardián, con algunas religiosas que hizo venir de Saint-Gildas-des-Bois (*2).
Y sólo desea verlas expandirse en África. Pero en un primer momento está sobre todo, "muy deseoso de establecer una cada en España." (*3)

Al comienzo todo marcha muy bien si consideramos una carta al cardenal Barnabo: "Su Eminencia sabrá con placer...que las Hermanas del Ángel Guardián prometieron encargarse de la Misión en el Dahomey...y no bien el Padre Borghero disponga de un local apropiado para recibirlas, se trasladarán a Widah." (*4)

Es bastante fácil encontrar un alojamiento para éstas religiosas en Lyon, la frente del seminario, donde podrán desempeñar algunas tareas. "Deseo mucho que puedan instalarse pronto, declara el Padre Planque, pero deseo aún más que todo esté listo en el Dahomey para recibir a algunas de ellas."(*5) Y por su lado, el Superior de Montauban escribe: "Le ruego señar algún alojamiento en las casitas de Lyon" y : "Si eso se logra, parto hacia Lyon para abrir mi noviciado." (*6)





*1- La causa de beatificación del Padre D`Ormières está en Roma.

*2- En el departamento de Loire-Atlantique.

*3- Carta del Padre Planque al Padre Papetart, 20/8/1863.

*4- Carta de Planque al Cardenal Barnabo, 27/9/1863.

*5- Carta de Planque al padre D´Ormières, 20/9/1863.

*6- Carta de Padre D´Ormières al Padre Arnal, 2/5 y 17/10/1863.

lunes, 13 de julio de 2015

Capítulo 8º: HACEN FALTA HERMANAS (1)

1- PRIMERAS GESTIONES

En octubre de 1856 -antes de la llegada de Agustín Planque a Lyon- Monseñor Marion de Brésillac, regresando de una gira de colecta por la región de Albi, escribía en su diario: "Habiendo reflexionado, decidí ir a Castres para ver a las Hermanas de la Inmaculada Concepción, y especialmente, a quien había conocido en otro tiempo, la señorita Dupérier. Esperaba que me diera informes exactos sobre el objetivo de su institución con relación a las misiones de África y que , tal vez, habríamos podido entendernos para preparar de lejos una acción en común. Pero ella estaba ausente y la Superiora General me pareció poco abierta a la propuesta. (*1) 

Más adelante, Monseñor de Brésillac, reclama a su hermano Henri el domicilio de la señorita Dupérier: "El bien que las Hermanas de su orden hacen en Gabón y en Senegal, me compromete a preguntarle si, en el momento oportuno, no consentirían en extenderlo a Sierra Leona." (*2) 
Otra vez, cuando en camino hacia África vio en Dakar a éstas mismas Hermanas trabajando en su importante colegio, vuelve sobre el mismo tema: "Será indispensable crear escuelas de varones y de niñas, y para las niñas, tener Hermanas. Acabo de escribir a la Superiora General de la Inmaculada Concepción para que me diga en forma definitiva si éste años podrá enviarme algunas de sus Hermanas." (*3)

Mientras tanto, el padre Planque solicitó a las Hermanas de Santa Ursula (*4): "La nueva Superiora es de una capacidad infinitamente superior a la precedente...anota, y si la respuesta de Castres es negativa, espero que ella nos proveerá de cuatro a seis religiosas para la partida de noviembre." (*5)

A la muerte de Monseñor de Brésillac, el 25 de junio de 1859, el problema de las Hermanas, lejos de estar resuelto, continúa presentándose con la misma urgencia. y antes de la primera partida hacia Dahomey, el Superior desearía reemplazar a los pocos Padres por un envío de religiosas que podría incluso realizarse desde octubre. (*6)

Propósito más que arriesgado: éstas religiosas, ¿dónde las encontrará? ¡Pero en agosto de 1860, los obstáculos parecen al padre Planque, fáciles de superar (*7)! De hecho, se trata menos de resolver un asunto de cantidad que de encontrar a las personas apropiadas. Se convirtió de igual modo en un objetivo tan apremiante que repite constantemente como un leimotiv. Y más de una centena de veces, en el correo de 1862 a 1868, se lo encontrará en distintas formas: "En el Dahomey, misioneros y población, reclaman con insistencia la venida de religiosas." (*8) "Cuanto más rápido habrá religiosas, más rápido se formará alrededor de ellas, un buen núcleo de mujeres cristianas." (*9)
"Si no hay Hermanas para educar a las niñas, no se formarán familias cristianas. Creo que es un asunto de gran importancia" (*10), etc.

De acuerdo con Monseñor Kobès, el Padre piensa que hay que actuar lo más pronto posible, sin dejarse detener por el temor de ver que se considere a las religiosas como mujeres de los misioneros. "Esperen todo lo que quieran, le ha dicho el Vicario Apostólico de Dakar, lo dirán al principio, como lo dijeron por nosotros. Pero esos rumores cesarán pronto por sí mismos y las Hermanas harán un gran bien." (*11)

Tenaz y perseverante, Agustín Planque continúa su búsqueda. Después de las Ursulinas, las Franciscanas des Charpennes, en Lyon, podrían traer una nueva esperanza: "la Superiora está dispuesta a todo y parece de muy buen espíritu." (*12) Sin embargo, algunos meses después, cree estar obligado a "renunciar a ese proyecto: no encontraríamos allí ni las personas, ni la forma que desearíamos." (*13)

Otras pistas se abrirán, numerosas, según parece. Al menos es lo que el Padre Planque confía un día al Superior de los Cartujos, su amigo: "Hace siete años, fue necesario pensar en buscar Hermanas para hacer escuelas en nuestras misiones. Me dirigí a quince Congregaciones y todas me respondieron con un rechazo." (14)

De todas esas tentativas que no iban a tener futuro, se retendrán dos que tenían alguna posibilidad de éxito: la de Montauban y sobre todo, la de Couzon, porque los comienzos de colaboración que se produjeron fueron más allá...hasta suscitar una verdadera esperanza y finalmente, decidir el porvenir.







*1- "Journal de Mons. de Brésillac", octubre 1856, pag. 49.

*2- Carta de Monseñor de Brésillac a su hermano Henri, 18/1/1859, citado por Le Gallen, "Vida de Monseñor de Brésillac", edic. paquet, 1940, pág. 558.

*3- Carta de Monseñor de Brésillac a Planque, citada en Le Gallen, pág. 573. (Cf. *2)

*4- En San Irenée, las Hermanas ocupaban la casa vecina a la de los Padres.

*5- Carta de Planque a Monseñor de Brésillac, 19/5/1859.

*6- Carta de Planque a los Consejos Centrales de la Propagación de la Fe, 24/8/1860.

*7- En ese momento el Padre Planque está muy entusiasmado: el Vicariato del Dahomey ha sido recientemente creado...!

*8- Carta de Planque a la Superiora General de las Hermanas del Angel Guardián de Montauban, 14/8/1866.

*9- Carta de Planque a los Hermanos, 19/2/1862.

*10- Lo mismo repetirá al Padre Zappa muchos años después, 2/3/1904.

*11- Carta de Planque a los Hermanos, 19/6/1862.

*12- Carta de Planque al Padre Papetart, 4/3/1862.

*13- Carta de Planque a los Hermanos, 19/6/1862.

*14- Carta de Planque al Superior de los Cartujos, 28/8/1883. El Padre debió redondear la cifra..!