miércoles, 10 de diciembre de 2014

"USTED ESTARIA ALLI" (6)

2- CON LA IGLESIA (1)

Siguiendo el ejemplo del obispo desaparecido, Agustín Planque mantendrá vínculos muy estrechos con Roma y también con los distintos organismos responsables.
Para expresar su adhesión a la Iglesia, Brésillac había tenido palabras vibrantes y llenas de ardor: "Santa Iglesia!, Mi madre! Santa Iglesia Católica, aposótlica y romana, única verdadera Iglesia de Jesucristo, sed hata el fin de mi vida el único móvil  de mi ambición en la tierra!" (*1) Nada se puede construir sin la Iglesia. El obispo debió convencerse de eso aún más todavía a través de las experiencias que ahbía vivido sucesivamente en Coïmbatour o en Roma después de 1854, cuando en realidad hubiese querido dedicarse lo antes posible "absolutamente a lo apostolico, ir directamente hacia los nuevos pueblos" (*2)
Toda misión parte de la Iglesia y esas pocas palabras del documento citado, redactado posiblemente a su regreso de la India, retoman la misma idea: "El misionero es un enviado...enviado por su obispo o por el Papa para dedicarse al mkinsiterio apostólico" (*3) allí donde cristiandades nuevas no han tenido oportunidad de nacer.

En términos menos entusiastas, por cierto, pero igualmente convencidos y sinceros, Agustín demostró siempre los mismos sentimientos: "Amaba a la Iglesia, al Papa y a toda la jerarquía", recordará una de las primeras Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles. "La Iglesia nos envía como una milicia activa...con ella y con la inspiración del Espíritu Santo hay que participar lo mejor posible en los combates del Señor..."
Es verdad que para aprender a caminar por ese camino y "perseverar en él a pesar de todos los obstáculos" (*4), Agustín Planque había tenido una buena escuela. recordemos la época de la calle Royale, de los seminarios mayor y menor. La formación cristiana, recibida por el adolescente y el jovén clérigo que era entonces, lo había conducido a una especia de veneración por el Vicario de Cristo.
La influencia ejercida por el Cardenal Giraud, que marcó tan profundamente a Agustín, fue ciertamente determinante, en ese punto preciso de su unión con roma. A medida que se sucedían los acontecimientos, el arzobispo de Cambrai, crecía en su "adhesión a la Sede de Pedro y se fortificará en una amistad muy fuerte con Pio IX" (*5). Y cuando el papado se verá atacado en Italia por la Revolución de 1848, el cardenal Giraud se contará entre los defensores más decididos de Pío IX, expulsado de Roma y refugiado en Gaéte. (*6)


*1 y *3- Cf. "Mi pensamiento sobre la Misión" de Monseñor de Brésillac, documento no fechado. DMF, pag. 79.

*2- Carta de Brésillac a Monseñor Barnabo, 26/5/1885.

*4- Carta de Planque al Padre Cloud, 19/12/1866.

*5- "Historia de la Diócesis de Francia, Cambrai, Lille", cap. 2, pag. 227. 

*6- Los disturbios en Italia durante la revolución de 1848 obligaron al Papa a huír a Gaéte, cerca de Nápoles.

viernes, 5 de diciembre de 2014

"USTED ESTARIA ALLI" (5)

1- EL SUCESOR (5)

Señalemos que esa austera espiritualidad concuerda con el pensamiento de los cristianos de su tiempo, entre otras, es la de un San Juan María Vianney o de otros fundadores de Institutos. Existe en ellos, sin duda, restos de un Jansenismo riguroso para el cual la justicia de Dios exige el sacrificio...y no deja mucho lugar para su ternura de Padre...Los caminos que conducen al Calvario no siempre desembocan en el luminoso descubrimiento de la Resurrección.

Nada tan exagerado, sin embargo para el Padre Planque. Por el contrario, la prueba nunca alteró su confianza en el Señor. Dios es pare él un Padre infinitamente cercano y bueno. En todas las etapas de su vida lo encontraremos sostenido por la esperanza, "que es siempre más fuerte que las horas de tristeza", y profundamente seguro de su fe. Pues, la fe, es el verdadero incentivo de su vida...al punto que si debíeramos definir a Agustín con una palabra, "Fe", es la que deberíamos elegir.

Estamos obligados a comprobar que conoció-más que otros, quizás- una vida singularmente difícil. Y tenía razón al escrbir, refieriéndose a la Sociedad y a sí mismo: " Si la prueba es el esllo de las obras de Dios, no podemos negar que desde el mismo instante de nuestro nacimiento, estamos marcados con ese sello" (*1)
No le faltaron ni problemas de salud que lo afectaron desde su juventud, ni sobre todo, la muerte que se lleva a familiares, amigos y cuánto más, a los Padres y Hermanas de las dos Sociedades: golpes muy duros para la amistad que profesaba sinceramente a cada uno y a la Misión de la que eran la esperanza. Supo de las dificultades íntimas, la de los caracteres-como el suyo-y de las incomprensiones, rivalidades o celos. Sin contar tantas oposiciones en el seno mismo de la Sociedad y de parte de aquellos-superiores de Institutos, obispos o responsables-de quienes habría podido esperar colaboración y sustento.

Superó esos obstáculos, sin amargura ni decepción poque tenía un corazón nobre y sin rencor, pero a menudo herido y finalmente, algo endurecido como los que buscan reforzar sus defensas. Sin embargo, Agustín está lejos de ser habitualmente triste o taciturno, pues no carece de humor ni de optimismo. Y si no tiene nada de lo que podría llamarse un hombre alegre, sereno o tranquilo, le gusta que la alegría irradie a su alrededor, la alegría que proviene del equilibrio de la vida, del deber cumplido y del éxito de la obra, de las relaciones verdaderamente fraternas. Quizás hubiese necesitado encontrar en su camino con más frecuencia aún, otros Armando Fava (*2) que, conociéndolo y confiando en él, aconsejándolo o hasta contradiciéndolo, lo hubiesen brindado mayor sostén con la calidez de la comprensión y de la amistad.



*1- Carta de Planque al Sr. Verdelet, 20/3/1867.

*2- Fava es el antiguo condiscípulo de Planque en Cambrai.

jueves, 4 de diciembre de 2014

"USTED ESTARIA ALLÍ" (4)

1- EL SUCESOR (4)

En el momento en que Agustín está a punto de partir, convendría quizás considerar una vez más las consecuencias ya previsibles que le traerá el cambio ocurrido.
Por segunda vez se sumergirá en la aventura. La primera, la recordamos, fue al dejar Arras, cuando, bien instalado en un ministerio que podía convenirle, eligió seguir a Brésillac cuyos proyectos, sin embargo, no tenían todavía gran porvenir. 
Ahora la aventura corre el riesgo de fracasar ¿ se puede acaso hablar de porvenir?
A la incertidumbre que ensombrece su destino personal, debe agregarse el temor de arrastrar con él, en un callejón sin salida, a sacerdotes y estudiantes que esperan son conocer el mañana.

El nuevo Superior no se ha interrogado primero sobre sí mismo. Sin embargo, se había convenido que pasado un tiempo en Lyon (*1) iría también él al Africa. Se da cuenta en ese momento que está a punto de renunciar a ello y de encerrarse en una especie de círculo vicioso del que no saldrá, tanto menos que Roma, aprovechando su obediencia y gran disponibilidad, le ayudará muy poco a encontrar la solución. Partir de ese momento sería abandonar el Seminario...y ¿durante cuánto tiempo aún, la casa necesitará una presencia constante, una dirección firme y continua? Pero quedarse es condenarse a los puestos de retaguardia, provarse de la experiencia vivida codo a codo con sus Hermanos en plena acción. Sería permanecer como marginado, alejado de la realidad que se vive en Africa.
¿Cómo dirigir la misión a la distancia, sabiendo sólo de oídas lo que pasa allá, esperando cartas e informes para estar al corriente, recogiendo aquí y allá algunas noticias de la vida diaria de los suyos?

No podía dejar de percibir las frustraciones que tendría que soportar, sin embargo aceptó todo de entrada-sin demorarse en pensarlo demasiado-como el precio a pagar, para enfrentar "el dobre deber que se imponía a sí mismo: continuar una Sociedad que acababa de ser consagrada por medio de un gran sacrificio y tratar de prevenir la repetición de otro desastre similar." (*2)

Entonces él, que en verdad, no tiene nada de un místico, se erguirá despues de los días de prueba, como fortalecido en su fe pero sobre todo marcado por el misterio de la Pasión de Cristo. El Via Crucis le es familiar desde que, en Lille y en el Seminario, se acostumbró a meditar las estciones. Pero ahora ese camino de convierte cada vez más en un largo camino de dolor, pues piensa que Dios quiere imprimir sobre toda su vida el sello del sacrificio. la voluntad del Padre no puede ser más que curcificante para él, como lo fue para su Hijo, y la obra que se prepara a conducir estará marcada inevitablemente por el signo de la pasión y la sangre del Señor. tal es su íntima convicción: "Amemos a Jesús en los sufrimeintos. No reconoce un amor que no esté marcado con sangre, al igual que el suyo..." (*3)


*1- Carta de Brésillac a Planque, a fin de mayo de 1856: Le decía: "Usted vendrá a reunirse conmigo". Cf. el Registro de la Resolución Solemne, tomo I: en la fecha del 24/7/1856, el Padre Planque, nombrado Superiro de la casa de Lyon, escribió después de la resolución: "Sin perder la esperanza de ir en misión cuando me corresponda:::"

*2- Carta de Planque aL Card. Barnabo, 27/9/1859

*3- "Extraits des Sermons", AMA